En una sociedad cada vez más multilingüe y multicultural, es importante considerar el impacto del bilingüismo en el desarrollo del lenguaje. La exposición a más de una lengua desde una edad temprana puede moldear el cerebro de un individuo tanto estructural como funcionalmente. En el pasado, se creía que el bilingüismo impedía el desarrollo cognitivo y lingüístico, “confundiendo” el cerebro del niño con múltiples lenguas. Sin embargo, ahora sabemos NO es así. (Arredondo et al, 2018)

En la Cumbre de The Reading League se concluyó que el multilingüismo es una ventaja desde el punto de vista cultural, cognitivo y académico. Los estudiantes que aprenden vocabulario y conocimientos previos en su lengua materna pueden transferir estos conocimientos a la lengua vehicular, o de instrucción, lo que favorece la comprensión. La enseñanza en dos lenguas es un entorno óptimo para que esto suceda.

La realidad es que la mayoría de los alumnos EL/EB no tienen la oportunidad de aprender en un entorno bilingüe que les enseñe, al menos a tiempo parcial, en su lengua materna. Por tanto, los alumnos deben aprender a leer en una lengua que están aprendiendo a comprender. Incluso en los entornos en los que sólo se habla inglés, los educadores pueden aprovechar la ventaja de la lengua materna del alumno. Por ejemplo, pueden utilizar cognados, que son palabras que tienen formas fonológicas, ortográficas o semánticas similares en dos idiomas. También pueden utilizar el análisis contrastivo, que compara la lengua materna del alumno con el inglés para encontrar similitudes en la fonología, ortografía, morfología, sintaxis y gramática, lo que puede reducir la carga cognitiva al aprender la lengua. Los educadores también pueden elegir textos que sean relevantes para las experiencias previas y los conocimientos del mundo de los alumnos. Este contexto cultural ayuda a los estudiantes a comprender el texto de una manera más significativa.

En este artículo de EdSource (2023), Tim Shanahan afirma:

Hay cosas que, dependiendo del idioma, pueden solaparse con el inglés y que los niños ya pueden conocer. En tal caso no es necesario volver a enseñárselas o, desde luego, no en la misma medida que a un alumno monolingüe. Por ejemplo, muchos de los sonidos de las letras son idénticos en español e inglés, así que si el niño ya sabe leer en español, el profesor no tendrá que dedicar mucho tiempo a enseñar esas cosas. Sin embargo, los sonidos que son diferentes en inglés y en español sí, según los estudios, necesitan ser enseñados de forma explícita y exhaustiva.

Los siguientes recursos pueden ayudar a los educadores a comprender las similitudes y diferencias entre los elementos del lenguaje en diferentes lenguas: